Las bandas juveniles, conocidas como bandas urbanas, son grupos formados espontáneamente, mayoritariamente urbanas y que defienden su identidad sobre la base de la confrontación.
Según Miller (2002), “una banda es una asociación voluntaria de pares, unidos por intereses comunes, con un liderazgo identificable y una organización interna, que actúa colectiva o individualmente, para lograr algunos objetivos inclusive actividades ilegales y el control de un territorio, equipamiento o negocio”1 (p. 21).
Para Mirón y Otero (2005), la pertenencia a una banda lleva consigo, en mucho de los casos, un salto cualitativo y una autodefinición implícita que los diferencia del resto; por tanto nos encontramos ante un fenómeno que, criminogénicamente, es bastante sobresaliente, ya que si por una parte, el grupo de iguales puede facilitar la integración social de los adolescentes, nos podemos encontrar con un factor de riesgo cuando aquellos formen parte de bandas con una organización estructurada, y siguiendo las teorías de corte social y subculturales, les lleve cursar una carrera delictiva.
https://www.bjs.gov/content/pub/pdf/cyggus.pdf
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